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2017-11-28

¿Cómo hacer que las ratas y ratones entren a las cajas cebaderas?

Adicionalmente a las soluciones electrónicas de Techline para el control de plagas, en muchos casos se utilizan cajas cebaderas con rodenticidas o venenos para ratas. El problema recide en cómo hacer que las ratas o ratones entren en estas cajas a comer el cebo. En esta nota publicada en "Higiene ambiental" reproducida de Pest Magazine, se dan varios tips de cómo ubicar estas cajas para tener mayor efectividad.

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Las estaciones de cebo para roedores son una parte importante de los programas de Control Integrado de Plagas, tanto como medida preventiva como de control. Una vez instaladas, asumimos que los roedores las encontraran, que entraran en ellas y que, finalmente, se comerán el cebo que hayamos colocado dentro. Pero, ¿qué hacemos si ratas y ratones ignoran los artefactos que hemos instalado y se niegan a interactuar con ellos?

 

¿Qué hacer si ratas y ratones ignoran nuestros portacebos?

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Los portacebos para roedores son herramientas habituales y muy útiles para el profesional del control de plagas. Se ubican alrededor o incluso dentro de las instalaciones de los clientes para protegerlas de ratas y ratones. 

Ahora bien, estos productos sólo tienen valor en el control de roedores si éstos son capaces de encontrarlas, entrar en ellas y alimentarse del cebo que contienen. Y, además, el técnico necesita que lo hagan en un tiempo lo más rápido posible, para cubrir las espectativas del cliente de zafarse del problema rápidamente.

En este sentido, no se trata tanto de cuántos se colocan sino dónde y cómo.  

Dado que los clientes no están pagando por una colección de cajas negras sino por eliminar su problema con ratas o ratones, el éxito del servicio radicará no tanto en la cantidad de portacebos colocados, sino en la experiencia para analizar la situación específica, leer las señales de la colonia, identificar sus zonas de actividad y decidir los puntos más efectivos para situarlos.

En un artículo publicado en la revista Pestmagazine, uno de los más conocidos expertos en control de roedores del mercado estadounidense, Bobby Corrigan, explica cómo utilizar con éxito los portacebos, teniendo en cuenta conocimientos científicos sobre la biología y comportamiento de los roedores, que tienen mucho que ver con sus interacciones con nuestras estaciones de cebo. Los principios que el experto expone pueden aplicarse tanto a ratas como a ratones, aunque destaca la rata parda o de alcantarilla (Rattus norvegicus).

Durante las últimas seis o siete décadas, los científicos han recopilado información sobre el comportamiento de los roedores en respuesta a objetos, como pueden ser los portacebos, que aparecen de repente dentro de su entorno. En términos generales, este comportamiento es complejo y variable (a veces significativamente) de una colonia de roedores a otra y depende de varios factores. Uno de los factores más importantes es la densidad de la colonia, es decir la cantidad de roedores que están compartiendo los mismos recursos en una área limitada. 

¿Porqué las ratas entran, o no, en los portacebos recién instalados?

El tiempo que pueden llegar a tardar las ratas en entrar en portacebos recién instalados en su territorio puede variar significativamente, de un dia a semanas o incluso meses, o pueden también, definitivamente, no investigar nunca este objeto extraño.

Que sea pronto a tarde depende en gran medida de la estabilidad del entorno. Por ejemplo, ¿por cuánto tiempo han tenido disponible comida, agua y refugio sin cambios a lo largo del tiempo?¿Han sido capaces varias generaciones de roedores de crecer y prosperar en dicho entorno?

Si el entorno ha sido beneficioso para la colonia y le ha permitido reproducirse y criar a su descendencia con éxito, las ratas pueden mostrarse reacias a interactuar con los portacebos o trampas que aparezcan de repente, especialmente las hembras adultas, responsables de la cría. Este comportamiento reacio es más fuerte hacia los objetos (portacebos) desconocidos que hacia los nuevos alimentos.

Un mundo de olores

Los olores asociados con roedores individuales y con la colonia en general pueden jugar un papel importante en el comportamiento de alimentación, social y reproductivo. Estos olores, que a menudo contienen feromonas, pueden afectar también a las respuestas que los roedores den a los portacebos o las trampas. En estudios realizados con Rattus norvegicus, aquellos portacebos instalados en lugares con mayor nivel de actividad de la colonia, y por lo tanto, donde las señales de las ratas abundan (excrementos, orina, marcas de fricción, etc.), recibieron la mayor cantidad de visitas.

Se vió, además, que las interacciones sociales entre las ratas determinaron qué portacebos específicos visitaban y a cuáles de las ratas dentro de la colonia se les permitia alimentarse en las estaciones.

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Agujero activo de roedores. Se aprecian pelos pegados alrededor del perímetro del agujero y los excrementos cerca del agujero. Las ratas a menudo dejan su "aroma" en sus heces y en sus manchas y secreciones para facilitar el reconocimiento y la familiaridad, ya sea para ellas mismas o para otros miembros de la colonia. Por supuesto, es deseable que esos olores se asocien con los portacebos


Caminos ya hechos

Rattus norvegicus a menudo sigue rastros dejados por otras ratas para encontrar comida. En parte, esto es debido a que estos caminos están cargados con el olor de la colonia y de los miembros de la familia.

De forma similar, que las ratas entren en el portacebos y coman el cebo de su interior puede estar determinado por los olores que ratas que han estado allí anteriormente han dejado dentro o alrededor del portacebos. Este es el mismo comportamiento que siguen los roedores al dejar olores asociados a las entradas de sus nidos y refugios. Olores que pueden estar presentes en sus excrementos, orina y secreciones urogenitales.

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Los roedores siguen senderos hechos por otros miembros de la colonia para ubicar los alimentos y el refugio. Este camino a través del césped es un sendero utilizado por las ratas durante la noche. Se podría instalar un portacebos al comienzo del recorrido con alta probabilidad de éxito.

Comer con tranquilidad

En general, las ratas prefieren alimentarse en lugares dentro o cerca de una cobertura. Si descubren una buena comida en áreas abiertas y expuestas, probablemente arrastraran la comida hasta ponerse a cubierto, o hasta una área en la que se hayan alimentado con éxito en el pasado.

En infestaciones severas, se ha observado que las ratas se alimentan en grupos de hasta una docena o más en el mismo lugar. Cuando se instala un portacebos grande en el lugar correcto, varios miembros de una familia entrarán y se alimentarán en el mismo punto.

Algunos científicos consideran que es importante que los roedores adultos tengan espacio a su alrededor mientras se alimentan, para facilitar una mayor ingestión. Algunos roedores adultos, por ejemplo, consumirían más alimentos si pueden "sentarse" sobre sus ancas y sostener la comida con sus patas delanteras mientras comen. Esto podría requerir en el portacebos unos 20 centímetros o más de espacio en el techo para Rattus norvegicus.

Recomendaciones de Bobby Corrigan

Tras años de trabajo lidiando con roedores meticulosos y difíciles de controlar, Corrigan expone en su artículo unas recomendaciones, que pueden ayudar a aumentar las posibilidades de que ratas y ratones visiten rápidamente los portacebos.

La primera responde al principio de que "el éxito del tratamiento depende de lo acurada que sea la inspección previa que realicemos".  Antes de instalar cualquier estación de cebo, es prudente, tanto desde el punto de vista de servicio como comercial, analizar primero la situación.

Plantearse preguntas como: ¿De dónde obtienen los roedores su comida y agua?¿Dónde está su refugio? Hay que tener en cuenta también los recursos ambientales, como el calor, los escondites (sombras, acceso difícil por vías estrechas) o la tranquilidad del entorno, así como los elementos estructurales que prefieren estos animales, como, como huecos, recovecos o canalizaciones.

Una vez estudiada la situación, hay que investigar las áreas afectadas para identificar las zonas con mayor actividad de los roedores. Esto es posible mediante la observación de signos de roedores activos, como excrementos, marcas de roeduras, pelos o senderos obvios de paso por donde suelen desplazarse. En las áreas donde estos signos son más abundantes y concentrados, y especialmente si coinciden con los recursos ambientales mencionados anteriormente, las posibilidades de éxito del portacebos son mucho más elevadas.

Otro aspecto a tener en cuenta es ubicar los portacebos directamente al lado, pero no encima, de los senderos utilizados activamente. Tan sólo unos metros de distancia pueden marcar la diferencia entre que las ratas que circulan por el sendero accedan y se alimenten en el portacebos o no lo hagan. Una vez que los portacebos empiezan a recibir visitas, no deben moverse ni siquiera ligeramente, ni realizar cambios en ellos mientras dura el período de control.

Para hacer que las ratas superen o reduzcan su aversión o inquietud ante los portacebos es importante colocarlos en zonas de alta actividad y realizar un cebado previo con alimentos familiares para ellas o utilizar cebos atractivos de monitoreo. Una vez que la ubicación y la presencia de las estaciones se vuelven familiares para la colonia y las ratas ingieren rápidamente el alimento de cebado previo, los portacebos comenzarán a contener el "aroma" de colonia. En este momento, los alimentos de cebado previo pueden eliminarse y ser reemplazados con el cebo tóxico. Los cebos de monitoreo no tóxicos, si se usan, pueden mantenerse en su lugar.

Otro punto importante es inspeccionar en busca de áreas que brinden escondite a los roedores, como arbustos, montones de basura o rincones oscuros. Una vez detectados estos lugares, inspeccionar en busca de signos de actividad de las ratas. Si existen, el lugar es bueno para colocar el portacebos.

Otra recomendación del experto es recolectar restos fecales de las ratas que se encuentren cerca del portacebos y colocar algunos excrementos fuera directamente en ambas entradas del portacebos y también dentro del mismo, justo después de las entradas, de camino hacia el cebo. Lo mismo puede hacerse, en situaciones en que las ratas tienen cerca madrigueras en la tierra, recolectando tierra de la entrada principal de su sistema de madrigueras y colocándola en el suelo, frente a las dos entradas del portacebos.

También si hallamos trozos de envoltorio de comida, cartones, trozos de madera u otros objetos situados en una zona de alta actividad y contienen marcas obvias de los roedores (manchas de orina, manchas corporales, pelos), podemos colocar algunos de estos objetos familiares para ellos en o alrededor de los agujeros de entrada a los portacebos. Esta técnica puede ser especialmente útil para aquellas infestaciones de ratas que se han establecido desde hace mucho tiempo y tienen senderos bien establecidos.

 

 

Fuente: Pest Magazine; Higiene Ambiental