2018-01-02

Paloma columbus livia


Paloma columbus livia

La Paloma es un ave perfectamente adaptada al medio urbano, por lo que es difícil su control. Tiene una estructura social que consta de aves más dominantes que otras, viven en bandadas, su número está controlado primordialmente por la disponibilidad de alimentos, son muy adaptables y persistentes. El hecho de que su población está determinada por la cantidad de alimento disponible significa que aunque se tomen acciones para reducir su número, si no se eliminan las fuentes de su alimento, tendrá lugar un proceso de inmigración. Por lo tanto la población tendrá tendencia otra vez a llegar a su nivel anterior. Las palomas se reproducen todo el año, y pueden variar su ritmo reproductivo, por lo que al hacer una operación de reducción de población, las palomas que queden producirán mayor número de pichones.

 

En el caso de las palomas, quitarles el alimento es una buena manera de controlarlas, aunque esto es muy difícil debido a que hay mucha gente que las alimenta y, en parte, debido a la popularidad de la comida rápida que la gente come en la calle, siempre se encuentran residuos de alimentos en la calle. En las cercanías de lugares tales como silos o fábricas que procesan o emplean cereales casi siempre hay además grano vertido del que se puede alimentar.

 

Su llegada a las ciudades viene acompañada del riesgo de producir enfermedades, entre estas:

 

Histoplasmosis: Afección de las vías respiratorias que la genera un hongo que se reproduce en la materia fecal de estas aves.

Candidiasis: Se origina por la acción de un hongo o fermento que transmiten las palomas y que provoca una infección en la piel, en la boca, el sistema respiratorio, los intestinos, el aparato urogenital y la vagina

Encefalitis de San Luis: Contagian los mosquitos que previamente se han alimentado de palomas y que se traduce en una inflamación del sistema nervioso

Salmonellosis: Producida por una bacteria que se halla en los excrementos y que en contacto con el aire puede contaminar alimentos.

 

 

 

Otras consecuencias:

 

Se posan y anidan en los edificios, causando estragos en el entorno y ensuciando fachadas, paredes, coches y personas.

Contaminan alimentos con los ectoparásitos de sus plumas y el polvo de su actividad.

Destruyen jardines, arboles, plantas y piedras, pues sus excrementos son altamente corrosivos.

También son corrosivos con la maquinaria, (aceleran su envejecimiento, aunque no sea aparente).

Introducen otras plagas al ser portadoras de pulgas, paparras, ácaros y arácnidos.

Pueden ocasionar repelencia por su olor y aspecto.